Ozkar Galán en mesa redonda

El Festival Fringe que se celebra en el matadero está lleno de actividades de danza y teatro. Hay una gran variedad de productos muy relevantes y a precios, sinceramente, asequibles, pero una de las cosas que me llaman la atención de este festival son las mesas redondas. No tengo muy claro la repercusión que puedan tener, a la gente le gusta mucho ir a escuchar ponencias de personas relativamente famosas, saber como discurren sus vidas y como crean artísticamente. En esta edición, hay una mesa redonda que, lejos de decirlo con vanidad, me llama la atención. Me llaman a declarar. Si bien acudo junto a delfines como Carlos Gil o Luis Araujo, me sorprende haber sido invitado, y me sorprende gratamente. Insisto, no es desde la vanidad, no creo que esté a la altura de la mesa, pero si me parece importante que en esa mesa esté invitada una persona que simplemente escribe, que cuenta historias.

El motivo de mi presencia en la misma no se debe a mi gran éxito editorial ni empresarial, se trata simplemente de poner en la palestra a un tipo que escribe a medida para la gente, que estrena, a veces en espacios humildes, a veces en espacios más importantes; a veces para grandes directores, a veces para directores grandes y otras para directores a los que le viene grande. La posibilidad de que alguien no elevado al altar de los literatos pueda exponer sus ideas o métodos de trabajo y se vea expuesto a pecho descubierto, hacen a la vista de los demás, de ésta, una profesión humilde en la que hay que trabajar a diario. Desde aquí, invito a todos los que paseen por Madrid un jueves por la tarde a sentarse con nosotros a tomar un par de cervezas (no invito) y a charlar de la dramaturgia y el proceso de edición, bien en papel, bien en digital, como si habláramos de una profesión cualquiera, lejos de artistismos vanos. Mañana jueves, a las 18:30 en la Cantina del Matadero de Madrid, dentro del Festival Fringe (http://www.fringemadrid.com/), si las autoridades lo permiten. La entrada es gratuita, los tragos a pachas.