Autores de Segunda. Breve defensa de dos comediógrafos.

Hace unos días tuve un pequeño encontronazo (en el buen sentido de la palabra) con un compañero. Tras un breve, tal vez demasiado, rifi rafe, ante mi pregunta, dicho compañero calificó a Don Pedro Muñoz Seca y a Oscar Wilde como autores de segunda. Del primero afirmaba que sus obras tenían una buena terminación, pero nada más. Es una opinión que he escuchado en más de una ocasión, y en privado, he sido arduo defensor de estos dos grandes autores. Hoy quiero hacerlo en abierto, y estas son las preguntas que me han venido a la mente para poder afirmar dicha infamia.

¿Son autores de segunda por ser comediógrafos? ¿Son autores de segunda por conseguir el éxito en taquilla? ¿Son autores de segunda por ser ignorantes? ¿Son autores de segunda por ser cobardes? ¿Son autores de segunda por no atacar lo que veían injusto?

El éxito no parece ser un motivo esencial. No olvidemos que muchos de los grandes autores que consideramos hoy en día, consiguieron un éxito incuestionable en sus tiempos. ¡Loado sea Shakespeare! Sí, vale, el viejo William marcó un antes y un después en el existencialismo con su “to be or not to be” (doscientos años antes lo hacia Jorge Manrique, pero no le quitemos mérito al inglés) y cierto es que tampoco escribió ni un solo argumento original (es lo que se llevaba) pero igualmente cierto es que escribía para un público. Para el público de su época que llenaba los teatros. ¿Demasiado trágico tal vez para hacer la comparación? Bueno. Vayamos a por Molière. No podemos decir del tipo que fuera exactamente un trágico, y nuestra consideración hacia él es como la de un genio, que no discuto. Wilde y Muñoz Seca siguieron esa senda. Escribir humor para los espectadores de su época y lograr un éxito incuestionable, aunque, al igual que Molière, no fueron bien tratados por la crítica, más bien, denostados, pero hey, creo que fue Baudelaire el que dijo que los críticos no son malvados, no desean ningún mal al autor, solo quieren su sangre. En cualquier caso, y aunque lo haya hecho de forma muy superficial sin tocar los grandes comediógrafos de la historia de la literatura dramática, creo que puedo afirmar que el que un autor consiga un éxito multitudinario a través de la comedia, no es óbice para alabarlo.

La ignorancia o la falta de letras suele ser un motivo bastante interesante y usado para denostar a un autor. Los cómicos, o los autores cómicos muchas veces han sido acusados de que SOLO son capaces de escribir comedias por su incapacidad de escribir tragedias, labor inmensamente más compleja. Siempre he dicho que un niño muerto de un balazo sobre escena, y tengo media platea lloriqueando, pero no puedes conseguir lo mismo con un tartazo en la cara. Perdón, me desvío.

La ignorancia o el desconocimiento de los clásicos, en los casos a los que nos referimos, son teorías sin pies ni cabeza. El expediente académico de cualquiera de los dos es impecable, por lo tanto, desestimo esta teoría.

Podemos acusarlos de que sus obras envejecen tal vez más rápido que el resto de los autores a los que alabamos…, bueno, esa es una opinión. La tragedia es anagnórisis, y su efectividad se basa en sensaciones universales que nos hacen daño o a las que tememos. La comedia es en cambio éxtasis, basadas en hechos puntuales que conocemos, situaciones cercanas y, sobre todo, el ritmo. El ritmo y su variación son la bendición y la maldición de la comedia. Los espectadores de la época gozaron con cada una de las creaciones de Muñoz Seca y Wilde, considero pues que fueron bien construidas y bien finalizadas. En ambos casos, la reposición de sus obras, han funcionado. No son autores mediocres, no son ignorantes, solo nos queda acusarlos de… ¿Cobardes?

Este es el punto al que quería ansiaba llegar. La cobardía. La incapacidad de atacar a través del teatro las injusticias de su época. El poco compromiso con la sociedad a la que pertenecían. ¡DE ESO LES PODEMOS ACUSAR! ¡Sucios medradores, filántropos de pacotilla! No. Esperad. Guardad vuestros guijarros, no lancéis nada aun. ¿Les faltó compromiso? Veamos.

DON PEDRO MUÑOZ SECA Escribió siempre comedias; tal vez fue su carácter afable, su positivismo lo que le llevó a hacerlo. No renunció en ningún momento a las artimañas clásicas de los cómicos para lograr chistes ¿fáciles? (me encanta esa expresión. Cuando alguien la usa, le insto a que me cuente un chiste fácil que me haga gracia) y sin embargo… Sin embargo en sus obras atacó con humor a todos los estamentos sociales que le rodeaban. A los pobres y a los ricos, al clero, a la nobleza, al labrador, al pillo…, se dedicó a contar sus ideas políticas a través de sus personajes, sin moralina, sin intención real de instruir a nadie, solo denunciar las injusticias que unos y otros cometían. Tal fue así, que su final derivó de sus palabras. Si a Lorca lo asesinaron por (cito textualmente) MARICÓN, a Muñoz Seca lo asesinaron por escribir. Fueron sus obras de teatro las que le llevaron a la ignominia, al asesinato premeditado, a una muerte injusta. ¿SE PUEDE PEDIR MÁS A UN AUTOR, QUE MORIR POR SUS PROPIAS PALABRAS? Su obra “La oca” fue sus sentencia de muerte. ¿Que lo mataron los rojos? Como si lo mataron los morados, da igual. Decir la verdad, o al menos su opinión, en una comedia lo llevó a morir ¿Hay quien piense de verdad que este hombre no estaba comprometido con su tiempo?

OSCAR WILDE Atacó claramente a las altas clases sociales de su época. Los insultó, los llamó estúpidos, engreídos, y ellos…, ellos aplaudían a rabiar. Lo que en Molière vemos como un éxito, en Wilde es un defecto. No termino de entender ese doble rasero. Pero…, no se vayan todavía, aún hay más. Hay quien dice que Wilde, al igual que Lorca, fue “ajusticiado socialmente” por MARICÓN. Bueno, no es del todo falso, pero si nos tomamos un par de horas para leer con detenimiento los tres juicios contra Oscar Wilde observaremos que el primero, el que le lleva al desastre, es un juicio por DORIAN GRAY. Sí, señores. Su personaje es el motivo del juicio, su novela es el motivo por el que es acusado de inmoral. Todo el primer juicio se basa en “el motivo” y “el sustancial parecido” entre la moral de Wilde y su personaje. Es una novela, sí, pero los juicios son una deliciosa tragicomedia que, encarecidamente os recomiendo leer o releer. Wilde no es fusilado, pero mantiene la defensa de sus escritos ante un juez de forma impresionante. Se compromete con su personaje que enjuicia asimismo a la sociedad que lo acusa del cinismo ante la inmoralidad. Si Muñoz Seca muere por “La oca”, Oscar Wilde fallece por “Dorian Gray”. ¿Autores de segunda? ¿Autores mediocres? ¿Que más puede dar un autor por su obra, amén de su vida?